la mayoría de veces vivo en un cuaderno, a veces salgo a dibujar.
quisiera poder hablar y la mayoría de veces no me sale.

viernes, 11 de abril de 2014

confianza

confiar
verbo intransitivo
  1. 1.
    Demostrar confianza (esperanza firme) hacia una persona o una cosa.
    "confiamos en su capacidad para sacar adelante este departamento; confío enque no llegue tarde; no tenía muchos deseos de unirme a ellos, pero confiaba enla sabiduría que hasta el momento había demostrado mi acompañante"
  2. 2.
    verbo transitivo
    Dejar una cosa al cuidado de alguien, especialmente en quien se tiene confianza.
    "le confiaron la dirección de la obra; me confiaba consignas y documentos sellados"
  3. 3.
    Comunicar [una persona] a otra en quien se tiene confianza, sentimientos, ideas, etc., de forma reservada o secreta.
    "me confió su deseo de dejar la empresa"
  4. 4.
    Dejar [alguien] que una cosa sea resuelta mediante otra, sin intervenir directamente en ello.
    "afirmaba que lo mejor era confiar el destino al azar"
  5. 5.
    verbo pronominal(confiarse
    Mostrar [una persona] seguridad plena en algo, dejando de lado toda precaución.
    "no estudió, se confió demasiado y no aprobó el examen"


confianza
nombre femenino
  1. 1.
    Esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea.
    "tengo plena confianza en sus capacidades; la confianza que ha depositado el presidente del club en el entrenador ha fructificado; la confianza en un mercado seguro fue también suficiente estímulo para que los campesinos se arriesgaran a comprar los terrenos ofrecidos"
  2. 2.
    Seguridad, especialmente al emprender una acción difícil o comprometida.
    "inicia el ascenso con gran confianza; ante el examinador es aconsejable demostrar confianza controlando el nerviosismo"
  3. 3.
    Familiaridad, naturalidad y sencillez en el trato, propias de la amistad o el parentesco.
    "puedes hablar tranquilamente, aquí estamos en confianza"
  4. 4.
    Acto que denota mucha familiaridad, a menudo excesiva.
    "con él sí que puedo permitirme estas confianzas; se tomó demasiadas confianzas conmigo; me tomé la confianza de contestar al teléfono en su casa"
  5. 5.
    Se aplica a la persona en quien se puede confiar.
    "ser digno de confianza; el abogado, su hombre de confianza, defendía los intereses familiares"
  6. 6.
    [cosa] Que inspira confianza o seguridad.
    "un producto de confianza; no era amor repentino, era ansia de cobrar relieve ante quien le había abierto un crédito de confianza"
    sinónimos:fiable
  7. 7.
    Se aplica a la persona, especialmente al amigo, con quien se tiene un trato de amistad más familiar.
    "malvivía alquilando a sus amigos de confianza el cuchitril"
  8. 8.
    De forma reservada.
    "te digo, en confianza, que ya sé quién ha sido"
  9. 9.
    Situación de familiaridad, naturalidad y sencillez en el trato.
    "no vengas con ceremonias, que aquí estamos todos en confianza"
Referencias cruzadas
abuso de confianza; moción de confianza; voto de confianza

miércoles, 9 de abril de 2014

buenas salenas II

Hola al que esté leyendo!

Amigos.
Los extraño, a cada grupo por diferentes razones y a cada uno por situaciones diferentes.
Parece que escribir sobre ellos (o más bien copiar y teclear, ya que en ambos casos son cosas viejas: lo de Nico fue en octubre y lo del casamiento también en octubre, pero de 2010!) los trajeron de vuelta. Recibí mensajes y algunos likes en fotos viejísimas, como en reclamo indirecto.
Si hay algo que no está bueno es ser una persona colgada, aunque algunos lo encuentren encantador la mayoría lo encuentra detestable. Yo misma me encuentro dividida: en los demás me parece algo casi lindo, pero en mí solo genera bronca. Y mucha.

Si estoy subiendo muchas cosas últimamente es porque bueno, tengo ganas de leer cuadernos viejos y empezar nuevos, y quiero que algunas cosas sean amigas de este lugar, espero sepan entender.

Les dejo un abrazo.

martes, 8 de abril de 2014

copypaste a mano

Ayer fue el casamiento de Nerina.
La ceremonia estuvo hermosa, me reí muchísimo y sorpresivamente no me dolió la cabeza al entrar a la iglesia. El padre (no recuerdo su nombre) no paraba de hacer chistes sobre el lío en se estaban metiendo Neri y Fer al ser tan jóvenes y medio que me terminó cayendo bien.
Juanki fue el que más contento salió: estábamos sentados uno al lado del otro y cuando el cura tiró uno de sus chistes me miró y empezó a aplaudir, rogándome con los ojos que lo siguiera. Lo hice y en cinco segundos todos los que estaban ahí empezaron a aplaudir entre risas. Nadie notó que era la primera vez que mi amigo iniciaba un aplauso salvo yo, así que mientras aplaudíamos más fuerte que de costumbre (todavía me duele un poco la mano de tanto emocionarme) nos abrazamos en señal de triunfo. Uno de los nuestros lo había logrado. Los viejos de Ale (y Ale también, todavía no le habíamos contado) nos miraban con cara de quelespasaahoraaestoschicos. Nos contuvimos de hacer varias caras y señas a Alejo el Pendejo porque estábamos en la primera fila y no queríamos salir en los videos del casamiento de su hermana haciendo caruchas. Ganas no faltaban.
El resto fue normal, dieron el sí, aplaudimos, (no me animé a empezar un aplauso yo y me gané varios tirones de pelo de parte de Juanki por cagona) abrazamos a Neri y Fer, comentamos entre nosotros que jamás nos casaríamos (aunque después con unos vinos encima Juanki diría otra cosa) pero que estábamos de acuerdo en que a ellos esa ceremonia y celebración les quedaba bien. Después de tirarles arroz (un poco violentamente) esperamos como por una hora un taxi y al final nos terminó llevando mi vieja (con cara de orto, obvio).
Ya en el salón nos esperaba el Jiji que recién salía de trabajar. No te imaginás lo lindos que estaban los tres con sus trajes y corbatas y moños, completamente adorables. Ahí llegó también Gabi y fue casi automáticamente que Juanki y yo dejamos de estar cerca porque bueno, soy yo y sus novias me odian. Odio eso, sobre todo cuando me caen bien. Como Gabi.
Me sorprendí al ver que Ale no fue con Sofía, pero Cris fue con Jessica (LA MUY HIJA DE PUTA DE DIGNÓ A CONFESARME QUE 'ahora me caés bien, antes pensaba que eras la puta del grupo' Y NO LA MATÉ NO SÉ POR QUÉ) lo que significó un clima medio choto en nuestra mesa durante la comida porque digamos que no se la quiere mucho.
Tomamos UN MONTÓN y Donpe medio que se enojó pero vió que nos portábamos bien y desistió en su rol de padre de la novia (se descocó también, pero siempre con 'responsabilidad'). Esta vez le tocó a Candyman volcar vino en la mesa (EL MANTEL!) y el Jiji lo molestó tanto que Candy casi le pega una piña, cosas no.
Bailamos unas cumbianchas, tiramos tiritos, tocamos bajos invisibles como siempre y algún que otro tecladito compartido pero no muchos porque las chicas no entendían mucho qué hacíamos y no quería que piensen nada raro, así que bailé más con Luquita que con ellos en general.
Luca estaba precioso, el típico hermanito con su chalequito y peinadito, un amor. Me custodió toda la noche y bailó conmigo, negándose a 'prestarme' para bailar con nadie que no fueran los chicos o Donpe o una mujer. Gracias a dios existe Luca, porque el Colo estaba ahí y BASTANTE molesto.
Para la hora de la retirada Ale estaba enojado con su vieja y no quería hablar con nadie. Se había sentado en una silla en un rincón oscuro con los brazos cruzados y me hizo reír porque estaba tan en pedo que tenía cara de capricho. Obvio que fui a preguntarle qué había desatado el enojo (el por qué lo sabemos todos) pero no me dijo nada y empezó a revolear brazos y piernas y corrió para afuera, Donpe lo siguió y la paré a la vieja porque era lo último que tenía que pasar. Juanki estaba afuera despidiendose de Gabi, así que llegó a ver para donde corría Ale y lo seguimos. No sé cómo porque estabamos del orto, pero bueno.
Lo hicimos entrar de nuevo, se sentó y el quilombo empezó de parte del Jiji, obviamente recordando a sus viejos. Resumiendo, hubo otro monumento al abrazo pero de seis brazos porque Ale seguía encaprichado. Se quería ir.
Donpe me pidió por favor que acompañara a Alejo el pendejo (igual todos nos volvíamos juntos) y que lo llamara ante el menor problema, así que salimos los cuatro, pateando mientras amanecía por ese barrio que es un bardo.
Todo hubiera estado 'bien', si no fuera porque salió justo la vieja de Ale a hacer no sé qué. Cuando se le acercó, Ale empezó a llorar y a decirle que lo deje solo. Cuando intentó abrazarlo él empezó a soltarse a los manotazos, se 'sacó el saco', chaleco y corbata, los revoleó por cualquier lado y gritaba cosas que no entendíamos. En silencio levanté la ropa y fui a intentar calmarlo, pero medio que me empujó y cuando se dió cuenta que su mamá se había ido y solo estábamos sus amigos se aflojó y me pidió perdón. Esta vez el monumento al abrazo fue completo y cerramos el círculo. Al menos eso pensé.

Fue cuestión de caminar 3 cuadras para darme cuenta que ni Ale ni el Jiji estaban bien, y Juanki me miraba con carpa como consultando qué íbamos a hacer. No pude decirle nada porque la verdad es que ni yo lo sabía. Decidí optar por el silencio en el caso de Ale y un abrazo en el caso del Jiji. Caminamos, caminamos y caminamos, el sol me hacía mierda los ojos y Juanki me prestó sus lentes. Seguíamos en silencio cuando Ale habló. Nos preguntó si le dábamos la ropa, que él la quería llevar. Me acerqué y le dí las cosas que había levantado. 'Falta el chaleco, ¿dónde está?' No sabía, osea, lo había levantado, lo recordaba pero ahora no lo tenía. Se lo dije y se recontra calentó y empezó a gritar, o a gritarme mejor dicho. Me quedé congelada porque Ale jamás NUNCA JAMÁS me había siquiera levantado la voz. Miré a los chicos y ellos estaban igual de duros o más que yo. No pude evitarlo y me empezaron a lagrimear los ojos, no podía contenerme, es eso que me pasa. Y lo dijo. Sabiendo cuánto odio llorar adelante de alguien, sabiendo lo que significa eso para mí, lo dijo 'Ahh, ahora llorás, llorar no soluciona nada, dejá de hacerte la víctima porque no te va a funcionar nena'.
Contuve todo lo que le quería decir y empecé a caminar casi corriendo para el otro lado. Juanki me siguió pero no quería hablar con nadie así que corrí como una idiota. El Jiji le decía algo a Ale, quien me llamaba a los gritos pero no me dí vuelta y seguí corriendo. Antes de llegar a una avenida o algo me siguieron cuatro flacos y tuve que volver a correr, por suerte no tenía los zapatos puestos. Después un auto y justo aparecieron los chicos y se fue. Caminé rápido  y ellos iban atrás, Ale pidiéndome que pare. Así todo el camino a su casa.
Cuando llegamos Juanki preparó té, nos sentamos los cuatro en la mesa redonda, pusimos los luises en el medio para juntar las reservas y uno a uno fuimos hablando de qué había pasado. Yo no quise hablar, y el que más se extendió fue el Jiji. Ale volvió a pedirme perdón adelante de todos y le dije que sí, que estaba bien.
Pero no sé, me sorprendió mucho lo hiriente que fue. Le ví en la cara que sabía que eso iba a lastimar, pero que al mismo tiempo no le importaba, que quería decirlo. Quería lastimar, quería.
Cuando decidimos acostarnos me tocó entre él y Juanki, y antes de dormirnos escuché que Ale murmuraba 'Yo también necesitaba un abrazo'.

Nico.

'Cierren los ojos', dijo Martín.
Le hice caso.



Eran casi las once de la mañana y yo estaba dando vueltas en la vereda. Dudaba en tocar el timbre o abrir la pequeña reja y golpear directamente la puerta.
Entrar en esa casa significaba terminar de aceptar todo y no estaba segura de salir entera de la situación.
Decidí pasar y golpear la puerta, como hacía antes.

Atendió Camila, la hermanita de los chicos. Me abrazó muy fuerte y lloró un poco sobre mi hombro. 'Te extrañamos' dijo, y me odié. Pasamos.
Le pregunté las cosas más idiotas que se le pueden preguntar a alguien a quien no ves en años. Me sentí estúpida, pero ella fue amable y me respondió cada una de las idioteces con tranquilidad, mientras me servía el té en una taza, tal y como lo hacía cada vez que iba a visitarla; como si nunca hubiera dejado de ir y ella aún tuviera 13 años.
Apareció Fernando. Flaquísimo, ojeroso y algo gris. Me vió e intentó sonreír y me llamó como solo (ahora) tres personas lo hacen en todo el mundo:
-Viniste Dee Dee.
Salté de la banqueta y corrí a abrazarlo, tropezando conmigo misma y mi torpeza. Pensé que lo quebraría de tanto apretarlo pero sus brazos cobraron vida y perdí casi todo el aire. Lloraba en mi hombro, todo un metro noventa encorvado sobre mí. Sentí un nudo en la garganta e hice fuerza. Lo menos que él necesitaba era bancarse mi llanto. Intenté calmarlo con la patética promesa de que todo estaría bien.

¿Qué es lo que va a estar bien? Nico está muerto, Nico no va a volver.
Nada va a estar bien.

'Te extrañamos', dijo ahora él, y volví a sentirme basura.
Hablamos por lo que parecieron horas, reímos y recordamos los 'viejos tiempos'. pregunté por Martín y los dos callaron. Cami apenas murmuró: 'Está en la pieza de Nico'.

La habitación estaba casi igual a como la recordaba, excepto por algunos posters nuevos y algunas fotos. Las ventanas estaban cerradas y el sol del mediodía entraba por las rendijas de la persiana. Entré y cerré la puerta.
Martín estaba recostado en la cama, mirando el techo.
-Hola Tincho.
Volteó a verme como si fuera un fantasma y volví a odiarme. Le ví la cara y tenía los ojos rojos, con algunas lágrimas a medio secarse. Lloraba en silencio. Se sentó en la cama que solía ser de su hermano.
-Hola Dee Dee.
Caminé los pocos pasos que nos separaban y me senté a su lado. Nos abrazamos, y después de unos minutos volvió a recostarse, haciéndome señas para que lo imitara y lo hice.
Hablamos de cosas poco importantes. Cada tanto hablaba de su laburo, viajes, fotos. Me señalaba algún rincón de la habitación y su voz se quebraba.
No es que empezara a llorar, es que nunca dejaba de hacerlo.
Martín no salía de esa pieza, Martín vivía a Nico en sus cosas. Martín creía que todo eso era injusto, que esas cosas no debían pasarle a un pibe de 25 años. Martín tenía razón en todo y aún así no alcanzaba.
Pero eso él ya lo sabía.

Nos pusimos a fumar en silencio. Creo que estuvimos escuchando nuestras respiraciones por al menos media hora hasta que empezó a reírse. Mucho. Y mientras intentaba contenerse se tentaba más, hasta que me contagió la risa y a los dos minutos los dos teníamos calambres en la cara y la panza de reírnos como desquiciados. Fernando y Camila golpearon la puerta preguntando si estábamos bien; Tincho -sin dejar de reír- les dijo que podían pasar.

Cuando entraron preguntando qué nos pasaba, solo pude mirar a Martín, quien reía.
Cami y Fer se acomodaron a los pies de la cama y quedamos en silencio. Otra vez.

'Cierren los ojos', dijo Martín.
Le hice caso.

Nadie preguntó nada. Nadie se movió.
Lloré a Nico en silencio. Todo era injusto, muy injusto, y no podía dejar de odiarme por ser tan egoísta al pensar en lo poco que lo había visto en los últimos dos años.
Sus hermanos llorándolo y yo pensando estupideces.

Martín empezó a hablar, y después de él cada uno fue recordando diferentes historias y secuencias compartidas. Algunas veces las voces se quebraban pero no dejaban de hablar, parecía que estaba prohibido parar de recordar.
Así el aire se fue haciendo más liviano, y a pesar de tener los cuatro los ojos rojos, llorosos e hinchados estábamos mucho mejor y se notaba.

Cuando llegó el momento de volver a casa llevaba litros de té encima, papelitos, entradas viejas, fotos, humo en la ropa, risas y recuerdos con aires nuevos.

Nico lo sabía.


domingo, 6 de abril de 2014

¿querés?

quiero romper una ventana
quiero salir gritando por la puerta
y esperar.
quiero dejar de esperar una pregunta
que jamás será preguntada.
quiero querer(te)
quiero querer(me)
quiero ver(te)
quiero volverme un cíclope
(que nos volvamos)
quiero que quieras todas estas cosas.
quiero quiero quiero
¿querés?

no sucedió jamás

Se miró las zapatillas con una creciente culpabilidad en el pecho.
Al menos así identificaba Reneé esa opresión desde chica. O como un mal presentimiento o (la mayoría de veces) simplemente un miedo atroz ante loquestáporvenir. Esta vez creyó vislumbrar algo parecido al autoodioporloqueibaahacer.
Miró por la ventana y le costó identificar si ya amanecía o si solo era el alumbrado público entrometiéndose en la habitación y sus pensamientos. 'Tal vez -pensó sin molestarse en mirar la hora- sean ambas cosas. Podría ser.' Y lejos de tranquilizarla, la posibilidad del sol afuera la puso más nerviosa aún. El corazón le latía en la garganta: debía decidirse y rápido.
La luz filtrada entre las cortinas iluminó el contorno de una espalda a su lado. Eso no ayudaba, la luz no ayudaba para nada. Si seguía su esquema debía levantarse e irse.

La noche anterior la había pasado muy bien, había sido genial, pero creyó ver implícito que no debía quedarse.
En realidad no recordaba nunca en su vida haber sentido que pertenecía a un momento y lugar, nunca había sentido que debía quedarse. Aunque esto jamás lo había hecho antes.
Era la primera vez que había roto sus propias restricciones.
Había ido.
Había hablado. (lo intenté al menos)
Había mirado.
Se había quedado.

No es que no lo hubiera pensado antes (podría quedarme) pero en cierto momento pensó en levantarse e irse. Debió decirlo en voz alta porque él le contesto que no era necesario y podía quedarse.
En ese momento, instintivamente estiró la mano hacia el vaso y mientras terminaba el vino miró a su izquierda la puerta que daba a la única habitación, donde se veía parte de un acolchado, (plaza y media, apuesto todo) en el piso un bolso y (apenas) la puntera de una zapatilla.
El último trago bajó violentamente y mientras se limpiaba la boca con la manga del saco (la puta madre no puedo ser tan imbécil tanto me pegó el vino que no puedo ni co) dijo 'bueno'.
La propuesta había sido realizada y el 'bueno' se había quedado corto comparado con la afirmación que frenó en sus labios. Se sentía suelta.
Buscó en la cara de él algún rastro de fastidio, (tal vez se siente obligado tal vez sintió que era lo que debía decir estoy a tiempo de negarme abrir la puerta saludar y tomarme un taxi a ca) pero si se sentía así había logrado ocultarlo con una cara completamente neutra.
Y todo pasó.

Ahora era casi de día, estaba con su remera sentada en la cama y las piernas meciéndose en el aire, los cordones desatados bailando a un ritmo frenético, casi tan frenético como el ritmo de sus pensamientos e intentos de recuerdos.
No por primera vez en esas horas Reneé consideró que todo eso era demasiado bueno como para estar pasándole a ella y casi esperaba que apareciera el conductor de algún programa televisivo dedicado a hacerle bromas a la gente, anunciándole que se había ganado un lavarropas de FRAVEGA, ¡GARANTÍA DE CONFIANZA!
Eso hubiera sido más probable. Más real.

(me tengo que ir ya antes que se despierte y tenga que escuchar alguna triste excusa producto del arrepentimiento no voy a poder vivir con eso además)

Que había amanecido era obvio porque podía ver casi completamente todo en la habitación.
Y esa espalda.

Dejó de sacudir los pies, se obligó a hacerlo. Buscó con la vista su ropa y mochila. Se había decidido hace mucho tiempo, pero le costaba apoyar los pies en el piso y dar el paso. En realidad lo que quería hacer era meterse adentro del acolchado otra vez, abrazarse a esa espalda, inspirar profundo y esperar (rogar rezar ojalá) que suceda lo mejor que pueda suceder.

NO. irse. ahorrarse un rechazo. trabajar. olvidar.

La garganta comenzó a apretarle. Dolía. ¿Por qué tenía que pensar tanto?
Por un momento deseó ser otra persona, otra mujer. Alguien que no tuviera miedo todo el tiempo, esos alguienes que se arriesgan porque en el fondo saben que el sufrimiento debe agotarse en algún momento. Esas alguienes, las que se quedan.

Y mientras pensaba, en medio de ese caos en su cabeza, sintió moverse el colchón. Apenas volteó y pudo ver una mano buscando.
-Hey, buen día.

Y esa sonrisa.

No pudo menos que derretirse mientras tiraba sus zapatillas en el piso, volver a su lugar y relajar cabeza, brazos y piernas en un cuerpo que parecía recibirla en armonía.
Se sintió tonta, pero feliz. Y feliz estaba bien.

-Buen día, ¿querés un té?

miércoles, 2 de abril de 2014

love> building on fire

Durante días y días tuve una banda cantándome en la cabeza, que valga la causalidad era Talking Heads.
Talking Heads es una de esas cosas que suelen aparecer y desaparecer en mi vida y siempre muy fuertemente.
Hace unos meses se la recomendé a un amigo con quien suelo compartir pareceres en  las letras y cosas así; por eso mi sorpresa al percibir su sorpresa cuando le dije que 'Love> building on fire' era una hermosa canción de amor.
'¿cómo canción de amor, cronopia? más bien todo lo contrario'
Y ahí empezó un debate virtual que no voy a transcribir porque no aporta demasiado más a lo que voy a descargar por acá, pero primero:


When my love stands next to your love
I can't compel love, when it's not love
It's not love, it's not love
Which is my face, which is a building
Which is on fire, on fire

When my love stands next to your love
I can't define love, when it's not love
It's not love, it's not love
Which is my face, which is a building
Which is on fire, on fire

I've got two loves, I've got two loves
And they go tweet, tweet, tweet, tweet, tweet like little birds
They're my two loves
And they go tweet, tweet, tweet, tweet, tweet like little birds
They're my two loves

Count them one, two loves
Count them one, two loves
Which is my face, which is a building
Which is on fire, on fire

When my love stands next to your love
I can't define love, when it's not love
It's not love, it's not love
Which is my face, which is a building
Which is on fire, on fire




No es genial? Es tan simple, directa, sin peros.
Bueno, los 'peros' los pone uno, verdad?
La primera vez que la escuché estaba sentada en un colchón en el piso, computadora en las piernas, resaca galopante pegándome piñas en la nuca y el sol comenzando a asomarse por la ventana de mi habitación. Había escuchado uno o dos discos de Talking Heads, y de casualidad encontré esa canción, su primer single.
Play.
No recuerdo una voracidad tan grande en estado de resaca que no sea dirigida a un jugo de naranja, la puse en replay indefinidamente: ni recuerdo cuantas veces sonó. Me pareció hermosa y me sentí completamente volcada en esas palabras.
Bueno, no como ahora, eso sí. En ese momento mis mayores temores eran no poder sacarme la resaca, y mi peor duda era si debía aprender a usar Linux o rendirme.
La resaca se fue y aprendí a usar Linux.
(pero en fin)

Claramente es una canción de amor, y no lo digo solamente porque repite esa palabra en cada verso, sino porque está marcada con todas las típicas indecisiones que trae el sentimiento, incluso esa primera percepción y el no querer hacerse cargo.
Mi amigo, -a quien llamaremos S.-, utilizó como argumento a su favor la débil línea (débil como argumento) "i can't define love when it's not love" (no puedo definir al amor cuando no es amor). Me la dejó picando. ¿Quién puede (y quiere) definir al amor? ¿Vos? ¿Yo? ¿Alguien?

Ya empieza afirmándolo 'when my love stands next to your love'. Listo. Ya está. Es un 'Estoy hasta las manos y creo que vos también, pero no puedo aceptarlo, por eso digo que no puedo compararlo, al principio al menos. Por eso, pienso, it's not love.
Esto no es amor, esto es mi cara, un puto edificio prendiéndose fuego, loco.'

Es LA indesición, es EL miedo, es LA inseguridad.
Es amor, cortito y al pie.
Quieras o no, lo aceptes, lo niegues, vengas corriendo de algo que dolió y/o siga doliendo, te cueste enfrentar esa palabra; ya está, no podés escapar de esto.

Bienvenido al edificio en llamas, donde los habitantes jugamos con fuego y (a veces) no nos quemamos.




Amo la versión en vivo. No es que no me guste la de estudio, pero creo que esta transmite la fuerza de la timidez y las ganas de vencerla. Disfruten.